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pisto manchego

Pisto Manchego

Una receta con gran cantidad de verdura, es este Pisto Manchego, tomate, calabacín, pimiento, tiene todos los ingredientes para ser una receta healthy.

El pisto es palabra castellana que significa algo muy troceado, pero tiene tan bellas acepciones como darse el pisto o vaya pisto, referenciando a aquel que presume con altanería o cuando las cosas se encuentran revueltas o liadas.

El pisto manchego es un sofrito de verduras en aceite de oliva que en su forma más básica lleva calabacín, pimiento verde, cebolla y tomate.

Con el descubrimiento de América se conocieron nuevos productos como el tomate y el pimiento, y de este el pimentón, elementos que pronto se convirtieron en ingredientes habituales de la alboronía aunque todavía, en muchos sitios de Andalucía, se sigue elaborando según la antigua fórmula.

Origen

En su origen, el plato posiblemente fuera cocinado por los campesinos de La Mancha al aire libre con los productos de la huerta, a los que tenían fácil acceso.

El auténtico pisto sólo lleva pimientos verdes y rojos, tomates y un poco de calabacín, pero las verduras empleadas suelen variar enormemente dependiendo de la zona, de la temporada y de los gustos locales, etc.

No obstante se puede decir que siempre lleva tomate y pimiento y que además es frecuente que lleve cebollaajo,calabacín, etc. 

Todos estos ingredientes se preparan cortados en pequeños dados de no más de medio centímetro. Las verduras se van pochando sucesivamente en una sartén con aceite de oliva y cuando están listos se dejan reposar durante media hora.

La mayoría de las recetas modernas aconsejan el siguiente orden: primero la cebolla, el pimiento y cuando ablandan va el calabacín y, por último, los tomates. 

Se puede sustituir el calabacín por la berenjena, pero si a un pisto se le añade berenjena se denominará entonces ratatouille o, simplemente, pisto con berenjenas.

En ciertos lugares de La Mancha, se añade ajo machacado con comino, lo que le aporta un sabor característico (cuidad con la cantidad de cominos, su sabor es muy intenso). Otro ingrediente típico es el lomo de cerdo frito en trocitos, lo que lo convierte en un plato muy completo.

Servir

Se suele servir frío o caliente, según la costumbre, a menudo acompañado de huevo fritos o por algún embutido, especialmente longanizas en una característica cazuela de barro. A veces se sirve como una tapa cubierto de algunos pedacitos de jamón serrano.

Es más habitual encontrarse con este plato en las épocas de verano que de invierno, debido a la estacionalidad de sus ingredientes.

Dicen los tratadistas que en época califal llegó a Al-Andalus el gran Zizyag, en el año 206 de la Egira, 822 de nuestra era, procedente de Bagdad e impregnó la sociedad española de nuevas modas, cual Petronio en la época de Nerón.

Zizyab dio a conocer en España la receta del plato que se sirvió en la boda de la princesa Al-Buran con el califa abbasi Al-Ma’mün, hijo de Harum-al-Rasid, califa de Las Mil y Una Noches. 

La princesa

Este plato creado para tal ocasión, al cual se le llamó al-burmayya, en honor a la princesa desposada, llegó hasta nuestros días con el nombre de alboronía y se confeccionaba con una fritura en aceite de oliva de berenjenas, calabacines, cebolla y membrillo, cambiando en el siglo XVI el membrillo por tomate y pimiento, naciendo así el popular pisto, siendo el manchego el más afamado.

La alboronía se convirtió en un plato muy apreciado en toda Andalucía y, al igual que ocurría en la época mozárabe, era usual degustarla en bodas y grandes celebraciones, tal era la categoría que se otorgaba a este plato.

De Andalucía pasó a otras tierras españolas que con el tiempo la denominaron pisto.

Son muchos los que como Nestor Luján aseguran que la alboronía es la madre de todos los pistos, no solo del manchego (el mas conocido y emblemático), sino también de los demás como el madrileño, el bilbaíno, el tumbet mallorquín o el catalán que ellos llaman xanfaina.

Pisto Manchego

Receta de icortonPlato: VerduraCocina: VegetalDificultad: Fácil
Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

67

kcal

Ingredientes

  • 400 gr de tomate

  • 1 calabacín

  • 1 cebolla

  • 3 dientes de ajo

  • 2 pimientos verdes

  • 1 chta de comino

  • 1 chta de azúcar

  • Sal

  • Pimienta negra

  • Aceite de oliva

Paso

  • En una cazuela, ponemos aceite de oliva
  • Cortamos puy picada la cebolla y los ajos, los ponemos en la cazuela y rehogamos
  • Añadimos los pimientos cortados en cuadrados y sofreímos
  • Añadimos el calabacín sin pelar, cortado en cuadrados y sofreímos
  • Añadimos el tomate (si es triturado lo añadimos ahora, si es entero lo añadimos después de la cebolla)
  • Añadimos las especias, Comino, pimienta molida, sal
  • Removemos todo hasta que esté bien sofrito.

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dorada a la sal

Dorada a la sal al horno

Hoy veremos una receta que aunque parece muy difícil, es de lo más sencillo, solo teniendo en cuenta que el pescado sea muy fresco, la Dorada a la sal al horno.

La dorada es un pescado blanco y semi graso que se encuentra en el océano Atlántico y en el Mediterráneo principalmente. Le encanta comer todo tipo de crustáceos y animales de concha. Ni la ostra se resiste a sus dientes durísimos, preparados para romper con total facilidad las corazas de los mariscos.

Se suele encontrar en bancos de aguas arenosas y poco profundas. Su carne es deliciosa un auténtico manjar. Una vez que esté en su punto, la piel sale con facilidad y es muy sencillo extraer sus lomos limpios sin espinas

Cocinar a la sal es una técnica culinaria muy antigua además de mediterránea sobre todo si de pescados de trata, al humedecer la sal y expuesta al calor esta se solidifica creando una costra o coraza que protege los alimentos que hay dentro del calor directo y a su vez hace la función de horno o cámara casí hermética, esta va repartiendo el calor de manera uniforme a los alimentos que están dentro de esta costra de sal cocinándolos con el vapor de sus propios jugos.

Plato de marineros

La Dorada a la sal al horno, se trata de uno de los tantos platos que han ideado las gentes que en la costa se dedican al trabajo en la mar.

En este caso los pescadores más sabios asaban el pescado, en el mismo barco en el que pasaban días enteros sin poner pie en tierra firme. Pero lo hacían con las doradas recién pescadas, y las enterraban materialmente en sal sobre una piedra lisa de mármol.

Bajo esta piedra se colocaba un pequeño fuego de algas, cañas y carbón.

Se unían en este procedimiento 2 elementos básicos para este plato: la simplicidad del procedimiento y la calidad y frescura del pescado. Estas premisas siguen siendo básicas para obtener un sabroso plato.

Dorada a la sal al horno

Receta de icortonPlato: SaludableCocina: PescadoDificultad: Fácil
Raciones

2

raciones
Tiempo de preparación

10

minutos
Tiempo de cocinado

20

minutos
Calorías

225

kcal

Ingredientes

  • 1 Dorada por persona

  • 1/5 Kg sal gorda

  • 1/2 Kg sal fina

  • Romero

  • Tomillo

  • Zumo de 1 limón

Paso

  • Ponemos el horno a precalentar a 200º
  • Ponemos el zumo de limón templado en un bol (podemos darle un toque en el micro)
  • Añadimos la sal gorda con la fina y las especias y mezclamos todo muy bien, para que nos quede más compacta y así sea más fácil quitarla después
  • Hacemos en la bandeja del horno una «cama» de sal, apelmazándola, para que quede compacta
  • Ponemos la/s Doradas encima y tapamos con el resto de la sal.
  • Apretamos para que nos quede bien compacta
  • Metemos al horno, teniendo en cuenta le peso de la Dorada, contando 20 minutos por Kilo.
  • Una vez terminado, sacamos del horno y le quitamos la cama de sal, para que no siga haciéndose.

Para saber si el pescado ya está hecho, yo utilizo dos trucos:

  • Observar si los ojos están blancos y abultados. En este caso las doradas ya están hechas.
  • En caso de que no estemos seguros, otro indicio de que hay que retirar el pescado es que la sal de la superficie, comienza a tomar un color tostado y la cocina tiene un aroma muy característico a mar y pescado cocinado.

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Magdalenas esponjosas y con copete

Magdalenas esponjosas y con copete

La historia de las magdalenas esponjosas y con copete

Existen dos versiones que explican el origen de este preciado y clásico bollo que sobrevive a la moda de los muffins y las cupcakes

La historia del nombre de magdalena no termina de estar clara. Y es Según el Larousse Gastronómico, el secreto de la fabricación se atribuye a Commercy, ciudad súbdita del rey polaco Stanislas Leszcynski (1676-1766).

Se cuenta que en 1755 el soberano descubrió esta preparación realizada por una joven campesina.

Hay dos versiones para explicar el origen de las magdalenas: una historia se sitúa en Francia; la otra, en el Camino de Santiago

El monarca las apreció notablemente y le puso el nombre de la muchacha. El pastelito pronto conquistó la corte de Versalles y luego París.

La muchacha en cuestión parece ser que se llamaba Madeleine Palmier, y era sirvienta de la marquesa Perrotin de Beaumont, quien solía recibir al rey polaco cuando acudía a la localidad de Commercy a cazar.

Otra versión

Otra versión más hispánica indica que estos pastelitos los vendía una joven, llamada también Magdalena, en el camino de Santiago y que los hacía para recordar la concha de la vieira. Esta sería una de las razones por las que esta preparación se hizo tan popular por las tierras hispánicas.

Y es que una de sus características son las estrías que recuerdan a la concha del peregrino, que es como se presentan las más tradicionales.

Estos pequeños bollos se hacen al horno en unas placas que tienen unas hendiduras estriadas. Es ahí donde se deposita la preparación por la que, una de sus caras es plana y la otra no.

La receta más tradicional de las magdalenas esponjosas y con copete tiene harina, azúcar, manteca, levadura seca, huevos, limón y un poco de sal. Lo más habitual es encontrarla también de forma redondeada, tras hacerla en un papel redondo y estriado. La preparación sube en el horno y la parte superior es plana pero la inferior está acanalada.

En la actualidad se realizan de diferentes formas y sabores. Con cobertura de chocolate, de calabaza…

Eso sí, no tienen nada que ver con los “muffins” o los “cup-cakes” que tan de moda se pusieron hace unos años; y siguen estando presentes ya que existen hasta tiendas especializadas.

Marcel Proust

Hablar de la magdalena es hablar del escritor Marcel Proust, premio Goncourt en 1919 con su “A la sombra de las muchachas en flor” y segunda entrega de las siete que tuvo “En busca del tiempo perdido”.

Fue en el primer tomo, “Por los caminos de Swan”, donde el escritor francés establece un concepto que se ha extendido por todo el mundo, como es recordar su infancia a partir de tomar té y un poco de magdalena (aunque en un principio pensaba hacerlo con una tostada.

Pero en el instante mismo en que el trago (de té) mezclado con las migas del bollo tocó mi paladar, me estremecí, atento a algo extraordinario que dentro de mí se producía.

Un placer delicioso me había invadido, aislado, sin que tuviera la noción de su causa”, añadía.

Magdalenas esponjosas y con copete

Receta de icortonPlato: Bizcocho, Masas, Merienda, Postres
Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 4 Huevos

  • 260 gr. azúcar

  • 160 ml. aceite de oliva

  • 240 ml. leche

  • 340 gr. Harina

  • 16 gr. levadura

Paso

  • Batimos los huevos, hasta tenerlos blanqueados.
  • Añadimos el azúcar en forma de lluvia y mezclamos hasta tener punto cinta.
  • Ponemos el aceite y mezclamos un minuto más hasta que este integrado
  • Añadimos la leche y seguimos removiendo
  • Con ayuda de un tamiz/colador añadimos en dos veces la harina junto a la levadura a la mezcla de los líquidos
  • Una vez todos los ingredientes bien integrados, tapamos con film transparente a piel y dejamos en la nevera, entre 1 hora y hora y media.
  • Sacamos y rellenamos los moldes hasta las 3/4 parte para que no se salga por fuera
  • Añadimos una buena cantidad de azúcar en la parte superior
  • Metemos al horno a 200º durante 20 minutos
  • Sacamos y dejamos enfriar sobre una bandeja

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revuelto perretxikos

Revuelto de Perretxikos

El Perretxiko

Para hacer esta receta de Revuelto de Perretxikos, vamos a usar los Perretxikos que es una especie tan apreciada por los recolectores vascos y navarros presenta un sombrero carnoso de 4 a 15 cm de diámetro de color blanco o crema y superficie lisa y mate. El margen está muy enrollado cuando es joven; más tarde se abre. Las láminas son apretadas, estrechas y escotadas, blancas. Pie robusto y del color de las láminas. La carne es compacta con un cierto aroma harinoso. Esporada blanca.

Curiosidades:

En algún pueblo se dice de los perretxicos que «una vez que se ven ya no crecen». Esto hace que se recolecten ejemplares muy pequeños, sin tiempo de formar y madurar las esporas, lo que unido a la manipulación de los setales está contribuyendo en gran medida a la pérdida de los mismos. Debido a esta fuerte presión, ésta es una especie que se suele recoger para consumo familiar y en poca cantidad. Dependiendo de años, su aparición suele ser desde mitades de abril a mitades de mayo, notándose que maduran un poco más tarde conforme ascendemos en altura, por la influencia de la temperatura.

Al principio de la temporada, los precios son altos (90-102 €/kg), los precios después bajan hasta los 42-48 €/kg, e incluso más bajos, dependiendo de la producción en la temporada.

La mayoría de los restaurantes, mercados y particulares, prefieren los perretxikos de tamaño medio-pequeño, así los recolectores se ven obligados a recoger setas pequeñas y los perretxikales ven mermada su capacidad de esporulación. Con este hábito tan generalizado entre los consumidores, contribuimos en el proceso de regresión que está sufriendo esta especie. Como afianzan muchos recolectores, el perretxiko es un fruto que nos proporciona la naturaleza y como cualquier otro fruto, es más sabroso cuando esta maduro.

Los perretxikos de marzo y abril aguantan hasta ocho días al aire libre en un sitio fresco.

Los ratones roen el punto de intersección entre el sombrero y el pie, comiéndose ambas partes. Solamente consumen los perretxikos que se encuentran resguardados con algún pacharán (Prunus spinosa), mata o espino (Crataegus monogyna), nunca los que brotan en praderas o rasos. El daño originado por los ratones generalmente es insignificante, aunque los años con inviernos suaves donde se produce una masiva proliferación de ratones, es un factor a tener en cuenta.

Revuelto de Perretxikos

Receta de icorton
Raciones

1

raciones
Tiempo de preparación

10

minutos
Tiempo de cocinado

5

minutos
Calorías

192

kcal

Ingredientes

  • 200 grs. de perretxikos

  • 2 huevos

  • 1/2 de cebolla morada

  • 1 ramillete de perejil fresco

  • Aceite de oliva virgen extra

  • sal

Paso

  • Limpiar bien los perretxikos
  • Rompemos los perretxikos con la mano en el caso de que sean grandes, y los dejamos enteros si son pequeños
  • Picamos en trozos muy pequeños la media cebolla morada y un diente de ajo
  • Ponemos todo a pochar con una cucharada de aceite de oliva virgen extra y salamos.
  • Cuando la cebolla y el ajo estén pochados añadimos los perretxikos y los salteamos durante un par de minutos.
  • Mientras tanto batimos dos huevos enérgicamente  con un pellizco de sal 
  • Vertimos los huevos batidos sobre los perretxikos junto con un puñado de perejil fresco picado y con ayuda de una cuchara de madera removemos ligeramente los ingredientes para que se repartan bien sobre la sartén
  • Retiramos antes de que cuaje completamente el huevo para que el revuelto este jugoso.

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cocochas en salsa verde

Receta de cocochas en salsa verde

Las kokotxas o cocochas están consideradas como una de las partes más jugosas del pescado y por eso la Receta de cocochas en salsa verde es fantásticas para cocinar en salsa por la cantidad de gelatina que contienen, son la parte glandular de la mandíbula inferior de cualquier pescado, es decir, su barbilla, la que se sitúa justo antes de las branquias.

El término kokotxa procede, de hecho, del euskera y significa eso, barbilla. Vienen a ser, en definitiva, el equivalente a la papada humana.

Como ocurrió hasta con las angulas en otros tiempos que nuestros padres sí conocieron, las kokotxas fueron consideradas a lo largo de la historia como vísceras sin valor. Formaban parte del material que, en algunos casos, se comercializaba junto a las tripas y las huevas, o que en otros directamente se tiraba a la basura.

Hoy se consideran un auténtico manjar, que no siempre está en el mercado, pero que sí puede encontrarse en estas fechas a buen precio y que puede ayudarnos a conformar un plato con historia y bien saludable.

Todo ventajas nutricionales

Además de su riqueza en proteínas, las kokotxas de merluza resultan un producto muy preciado desde el punto de vista nutricional porque tienen muy poco contenido graso, inferior al 3%.

Esa grasa es, además, de la mejor, ácidos grasos poliinsaturados omega 3, que ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, según destaca la Federación Española de Nutrición (FEN). Tiene menos grasa omega 3 que el pescado azul, pero sí puede considerarse un alimento que nos ayude a reducir el colesterol y ayudarnos con el manejo de la presión arterial,

Aportan además vitaminas del grupo B, que son nutrientes esenciales para la vida humana, porque ayudan, por ejemplo, al buen funcionamiento del metabolismo, que es la maquinaria que sirve al organismo para convertir los alimentos en energía.

La vitamina B contribuye asimismo a la buena marcha del sistema nervioso, refuerza la inmunidad natural y se sabe que contribuye también a la producción de los glóbulos rojos de la sangre, que son los que transportan el oxígeno por el cuerpo a través de la sangre.

¿Aún hay más? ¡Pues sí! Tome nota, porque las kokotxas nos aportan potasio, magnesio y fósforo, tres minerales que son importantísimos para el fortalecimiento de los huesos y la actividad muscular.

El valor nutricional del producto puede enriquecerse, además, con una receta tan sencilla y clásica en Euskadi como la de la salsa verde. El aceite de oliva –mejor si es virgen extra, pero si no también nos vale– es como se sabe un fantástico antiagregante plaquetario y antihipertensivo.

Es decir, que ayuda a que no se nos formen los trombos o bolos de grasa que provocan los infartos y también a que la presión que ejerce el flujo de sangre sobre las paredes de las arterias sea el adecuado.

El ajo, perejil, espárragos, incluso txirlas, que se añaden, aunque ahora se recurre con más frecuencia a las almejas, son todo aportes nutricionales de primer orden. La gelatina que contienen nos evita el uso de harina para engordar la salsa, como siempre se hizo.

De merluza o bacalao, gustan a toda la familia, incluso a los niños, y además se digieren de maravilla. ¡Pero qué más se le puede pedir a un plato!

Receta de cocochas en salsa verde

Receta de icortonPlato: Cocina VascaCocina: PescadoDificultad: Fácil
Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

580

kcal

Ingredientes

  • 500 gr. cocochas desaladas

  • 250 ml. caldo de pescado (o fume)

  • 150 ml. de vino blanco (si es txacoli mejor, pero podemos hacerlo con cualquiera)

  • 1 ch de harina

  • 1 cayena/guindilla

  • 2 ajos

  • 1 cebolla

  • Perejil fresco

  • Sal

Paso

  • Pochamos los ajos picados finamente en aceite de oliva.
  • Agregamos la cebolleta picada y rehogamos.
     
  • Incorporamos una cucharadita de harina (para espesar) y rehogamos.
  • Ponemos la copa de vino y subimos el fuego para que se evapore el alcohol, durante 2 minutos a fuego fuerte.
  • Cubrimos con caldo de pescado. Mas o menos unos 250-300 ml,  eso un poco a ojo, porque sale una salsa muy buena que luego os aseguro que os arrepentiréis de haber puesto poco. Ponemos guindilla si nos gusta un toque picante.
  • Incorporamos perejil fresco picado y cocemos durante unos 15 minutos a fuego lento.
  • Una vez hecha la salsa, incorporamos las cocochas bien limpias. Estas se harán en unos 3-5 minutos. Servimos y a comer que están que te mueres.

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