Cremas

salmorejo-cordobes

Salmorejo Cordobés, receta tradicional

Elaboración: 1h 00 min
Cocción: 30 min
Listo en: 1 hr 30 min
HISTORIA:

Existen varias versiones del Salmorejo Cordobés, que dan al salmorejo un origen impreciso. Por un lado los que indican un remoto antecedente romano, composición de pan del día anterior, aceite y ajo, que, después, sería la “mazamorra”, término de origen árabe, hasta quien le atribuye el origen en el siglo XVII coincidiendo con la aceptación, en España, del tomate como alimento.

            Como término lingüístico, aparece por primera vez documentado en 1737, en el Diccionario de Autoridades, que lo define como una salsa con la que aderezar los conejos; corresponde esto más al llamado salmorejo canario. Pero, sin duda, la propia historia del Salmorejo está estrechamente unida a la de su elemento principal: el tomate, del que toma color y gran parte de la textura y el sabor.

Ya en 1538, Bernal Díaz del Castillo cuenta como, apresado él y sus hombres por unos indígenas en Guatemala, se los querían comer en una cazuela donde habían puesto sal, ají y tomates. Según el estudioso Carlos Azcoytia, el tomate[1] se usó por vez primera en la gastronomía mexicana, con el nombre de xictomatl o tomatl en lengua nauatl. Según Azcoytia, entró por Sevilla. Otras versiones dan su origen en los Andes peruanos, su extensión a México y su posterior llegada, en 1544, a Italia, siendo llamado Poma d’oro, manzana de oro, por el color amarillo de aquella variedad.

Si hablamos del  ajo, mucho más antiguo y conocido por sus propiedades curativas, ya por los egipcios, pasó por más vicisitudes, de su fama en cuanto alimento, baste citar un pasaje en el que Don Quijote le dice a su escudero, Sancho Panza, “No comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villanía”.

Hemos de hablar también del aceite, que, también según Carlos Azcoytia, llegó a España de la mano de los griegos por el norte (Ampurias) y de los fenicios por el sur (Gades y Malaca), estando el origen primigenio en Anatolia (Turquía).

La Sal: Sal-morejo

Aun por indicios, parece claro que la sal fue el primer condimento utilizado por el ser humano. La sal, además de un elemento de elaboración y conservación de alimentos, ha sido protagonista en rituales de distintos pueblos: griegos, romanos, beduinos, egipcios, e incluso en pueblos actuales. Se le llegó a llamar el “oro blanco” y hasta se le dedicó la famosa calzada romana “Vía Salaría”, la más antigua y especial para el transporte de este elemento. Sin olvidar que un término tan de actualidad como el “salario” que recibimos por trabajar, proviene del pago que se hacía a los soldados romanos que vigilaban la “Vía Salaria”, a los que parte de su estipendio se les entregaba en sal.

Y del pan, el último elemento esencial del salmorejo Cordobés, se puede decir que se tienen primeras noticias dese Babilonia y Egipto. En Mesopotamia se preparaba una masa con cereales machacados. Después fueron los griegos los que fueron perfeccionándolo, ya que eran muy buenos panaderos, un gremio que fue extendiéndose por todos los países y teniendo una importancia capital hasta nuestros días. No hay que olvidar que el pan ha sido a lo largo de la historia un alimento básico para todas las clases sociales, especialmente para las más numerosas: clase media y baja.

En lo que se está de acuerdo es en que el origen de este plato fue, como sus primeros consumidores, humilde. Parece claro que una dieta a base de elementos simples y al alcance de los campesinos, fue algo que surgió como necesidad de alimentarse de modo sencillo, barato y con un objetivo de combatir el calor de las zonas donde nació y se consumía: el Sur. Por lo que se puede entender la estrecha relación del salmorejo cordobés con el llamado gazpacho andaluz. Las características del plato y sus causas son muy similares a las de otros platos de regiones españolas: el llamado gazpacho manchego o galianos, que nació como dieta de pastores y campesinos ante el frío invernal de la meseta manchega; las  migas de pastor, también de gran sencillez por sus ingredientes y modo de preparación

 

Ingredientes

  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 Kg. de tomates maduros
  • 150 gr. de pan
  • 2 dientes de ajo
  • Una pizca de sal

Preparación

1

Lavamos los tomates y cortamos en trozos pequeños, para facilitar que la batidora los triture mejor.

Pasamos el resultado por un colador para quitar restos que nos hayan quedado.

Añadimos a la mezcla el ajo pelado (podemos añadirle según lo que nos guste uno o dos, yo prefiero dos por el sabor a ajo que nos deja).

2

Los tomates deberían estar lo mas maduros posibles, y de una calidad aceptable y ser grandes (no cherry).

-Batir todo muy bien, sin que nos queden grumos ni trozos, ni pepitas.

3

El pan que usemos si es duro, de un día para otro mucho mejor que del día.

Si al añadir el aceite lo emulsionamos un poco, conseguiremos una textura mucho mas suave y cremosa (aunque no es obligatorio).

Ahora vamos añadiendo el aceite poco a poco, creando un hilo, y subiendo la batidora un poco, para que entre aire, y consigamos una emulsión, y echamos la sal.

4

Vamos añadiendo el pan, y trituramos todo muy bien, sin grumos, ni tropezones.

Y ya tendríamos preparado nuestro salmorejo cordobés, sólo nos faltaría, meterlo en la nevera y dejarlo enfriar.

Esta crema, se sirve muy fría y la forma de presentarlo sería ,como podéis ver en la foto, con trocitos de huevo duro y taquitos de jamón.

Si quieres ver más recetas entra en mas recetas desde Aquí

Salmorejo Cordobés, receta tradicional Leer más »

Crema Chiboust, receta tradicional

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

El nombre de la crema chiboust, se debe al apellido del pastelero creador de la tarta Saint Honoré, que incorporó esta crema-mousse a la tarta

Este postre, pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Los cuales se pueden consumir, principalmente, durante Todo el año, y se suele servir a los comensales como Postre.

Ingredientes

  • 4 huevos enteros
  • 1 clara de huevo
  • 50 gr azúcar glas
  • 20 gr. maizena
  • 300 ml. leche entera
  • 2 hojas de gelatina

Preparación

1

En primer lugar vamos a elaborar primero una crema pastelera. Para ello, separamos las claras de las yemas. En un cazo al fuego colocamos la maicena y solo 20 g del azúcar glas. Añadimos toda la leche removiendo con las varillas, llevamos a ebullición sin dejar de batir.

2

En un cuenco batimos las 4 yemas durante 3 minutos, rociamos con un poco de la leche del cazo sin dejar de batir. Incorporamos seguidamente esta mezcla al cazo y cocemos a fuego bajo mientras seguimos batiendo.

3

Hidratamos la gelatina en agua fría, la escurrimos y se la añadimos a la crema del cazo en caliente, removiendo bien para disolverla, retiramos del fuego.

4

Montamos las 5 claras (4+1) de huevo a punto de nieve añadiéndoles, poco a poco el resto del azúcar. Incorporamos un cuarto de estas claras montadas a la crema pastelera, y vertemos la mezcla sobre el resto de las claras montadas, trabajando la preparación con delicadeza hasta que se incorpore, y ya tenemos la crema chiboust.

Si quieres ver más recetas entra en mas recetas desde Aquí

 

 

 

 

 

Crema Chiboust, receta tradicional Leer más »

Sopa de tomate y cebolla con huevo escalfado

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

Esta Sopa de tomate y cebolla con huevo escalfado, viene fenomenal para una tarde de invierno

Ingredientes

  • 4 huevos
  • 600 g de tomate maduro
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 calabacín
  • 1 patata
  • aceite de oliva virgen extra
  • vinagre
  • sal
  • 1 hoja de laurel
  • cilantro
  • perejil

Preparación

1

Pelamos la cebolla, los tomates y la zanahoria. Pícamos y ponemos a rehogar en una cazuela con un chorrito de aceite.

Picamos el calabacín y añádelo. Rehoga y sazona. Una vez rehogadas, cúbrimos con agua y agregamos una hoja de laurel.

2

Ponemos a punto de sal y cocemos durante 15 minutos aproximadamente.

Retiramos la hoja de laurel y agregamos las hojas de cilantro.

3

Trituramos la sopa y reserva. Pelamos la patata, cortamos en (brunoise) dados y freimos en una sartén con aceite.

Escurrimos sobre un plato forrado con papel absorbente de cocina. Sazonamos.

4

Ponemos agua a calentar en una cazuela. Sazonamos.

Agregamos un chorrito de vinagre y añadimos los huevos.

Escalfamos durante 2-3 minutos. Escúrrimos. Servimos la sopa, añadimos los dados de patata y el huevo escalfado. Decoramos con una hojita de perejil y servimos.

Si quieres ver más recetas entra en mas recetas desde Aquí

 

 

 

 

 

Sopa de tomate y cebolla con huevo escalfado Leer más »

Sopa de espinacas y lentejas

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

Sopa de espinacas y lentejas

Ingredientes

  • 300 gr lentejas cocidas
  • 1 cebolla grande picada
  • 3 dientes ajo
  • 150 gr espinacas frescas
  • 1 puerro con lo verde
  • 1 cebolleta picada
  • 4 semillas de cardamomo
  • 1 hoja laurel
  • 1 cdts comino en polvo
  • 1 cda perejil picado
  • aceite de oliva virgen
  • caldo casero de verduras
  • lascas de queso parmesano

Preparación

Poner un chorretón de aceite de oliva en una olla y rehogar la cebolla, el puerro y el ajo troceados.

Dar unas vueltas y añadir el resto de los ingredientes, menos las especias. Llevar a ebullición y cocer durante 20´.

Retirar del fuego y pasar por un robot de cocina.

Volver a colocar en la olla y condimentar a gusto. Calentar bien y servir con las lascas de queso parmesano.

Si quieres ver más recetas entra en mas recetas desde Aquí

Sopa de espinacas y lentejas Leer más »

Ajoblanco receta tradicional

Ajoblanco receta tradicional

El Ajoblanco receta tradicional se remonta, según se dice, como mínimo a los siglos de dominación árabe en la región. Se especula con su origen romano e incluso griego. Sobre su origen romano, podemos remontarnos a Apicio y su receta de una especie de crema incluida en su Libro Cuarto, llamada sala cattabia. Así pues, a decir de Álvaro Cunqueiro,

«Roma conoció el ajo blanco con almendras sicilianas, dorado aceite de la Campaña, y gordas, transparentes uvas de Albano.» 

Posteriormente, siguiendo la costumbre romana, en el Imperio Bizantino también se elaboraba esta preparación, que se usaba para rociar las tortugas cocidas con laurel. Era esta en una sopa con la que se obsequiaba en Constantinopla al emperador cuando éste iba a hacer reverencia a San Basilio y a San Gregorio Nacianceno. En el año 1254 los teólogos bizantinos llevaron a Lyon esta sopa, en un movimiento de acercamiento a los obispos de Roma para arreglar el cisma entre las dos iglesias, en un momento de gran presión de los Turcos sobre el Imperio Bizantino.

De todas formas, hoy la invención del ajoblanco se la disputan popularmente Málaga y Granada, y algunos estudiosos la centran en la zona de la Axarquía malagueña, siendo la localidad de Almáchar la que la reivindica con más contundencia. Allí se celebra, desde 1968, todos los años el primer sábado de septiembre la fiesta en celebración del ajoblanco.

El ajoblanco y el gazpacho

Al ajoblanco se le tiene por muchos como el precursor del actual gazpacho. Podríamos llamarlo la madre de todos los gazpachos, ya que es muy anterior a la llegada de tomates y pimientos a la península, ingredientes estos que los definen.

El ajoblanco forma parte de la familia de las sopas y cremas frías de la región, consumidas especialmente en verano. Gazpacho, salmorejo, porra fría, sopa de pepino, zoque, etc. Aunque están ligadas a la tradición, se adaptan con creatividad a cada zona y ayudan a combatir el calor mientras se degusta un poco de historia. Una preparación similar en cuanto a ingredientes sería el gazpachuelo malagueño, aunque este se consume caliente

Si quieres ver más recetas entra en Recetas de salsas

Ajoblanco receta tradicional

Receta de icortonPlato: Andalucia, Cremas
Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 220g de almendras peladas

  • 100 gramos de pan duro (sin corteza)

  • 600 ml. de agua fría

  • 4 dientes de ajo, picados en trozos

  • 200 ml. de aceite de oliva virgen extra

  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez

Paso

  • Remojamos el pan durante 10 minutos en agua fría.
  • Pasado este tiempo apartamos y lo escurrimos para que no esté totalmente empapado.
  • Tostamos las almendras en una sartén hasta que cojan algo de color, entonces las dejamos y las dejamos que se enfríen.
  • En un vaso de la batidora ponemos el pan escurrido y las almendras restantes y batimos.
  • Añadimos un poco de agua y seguimos batiendo la mezcla en torno a un minuto hasta que esté finamente molida.
  • Vamos añadiendo lentamente el agua
  • Añadimos el ajo, el aceite y el vinagre.
  • Batimos la mezcla hasta que esté suave y sin grumos.
  • Probamos y sazonamos al gusto.
  • Dejamos que la mezcla se enfríe al menos dos horas en el frigorífico.
  • Podemos servir la sopa en boles o platos hondos, y podemos acompañar con uvas y un chorro de aceite.

Ajoblanco receta tradicional Leer más »