Receta del dia

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Lemon bars, barritas le limón

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

Dentro de mís recetas de limón, no podría faltar este ( Lemon bars, barritas le limón ), aunque no es un postre muy conocido, verás que es un delicioso postre rápido y fácil de hacer.

Ingredientes

 

Para la Base:

  • 250 gr de harina de repostería
  • 65 gr de azúcar glas
  • 230 gr de mantequilla 

Para el Relleno:

  • 5 huevos medianos
  • 260 gr de azúcar 
  • Ralladura de un limón
  • 85 ml de zumo de limón
  • 85 gr de harina

Preparación

1

Para la Base:

Mezclamos la harina con el azúcar y la mantequilla a temperatura amiente, hasta obtener una mezcla homogénea.

Forramos de papel de aluminio el molde elegido, un molde cuadrado de 25 cm o un molde rectangular de 30 x 20 cm. 

Ponemos la masa en el molde y la extendemos, con los dedos o con un rodillo.

2

Cocemos la base de las barritas en el horno a 180ºC unos 30 minutos, hasta que esté firme y empiece a dorarse por los bordes.

Sacamos el molde o moldes del horno y dejamos enfriar.

Preparamos la mezcla del relleno: en un bol rallamos la piel del limón con un rallador y exprimimos el zumo, pasándolo por un colador y pesando la cantidad necesaria.

3

Para el Relleno:

Agregamos los huevos, el azúcar y la harina.

Batimos hasta que no queden grumos.

Vertemos la mezcla del relleno sobre la base, y golpeamos ligeramente para que no queden burbujas.

4

Precalentamos a 180ºC 25 minutos.

Desmoldamos con cuidado, despegando el papel de aluminio, y pasamos los pasteles a una tabla o una fuente.

Para servir cortamos en barritas rectangulares o cuadradas, a nuestro gusto.

 

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salmorejo-cordobes

Salmorejo Cordobés, receta tradicional

Elaboración: 1h 00 min
Cocción: 30 min
Listo en: 1 hr 30 min
HISTORIA:

Existen varias versiones del Salmorejo Cordobés, que dan al salmorejo un origen impreciso. Por un lado los que indican un remoto antecedente romano, composición de pan del día anterior, aceite y ajo, que, después, sería la “mazamorra”, término de origen árabe, hasta quien le atribuye el origen en el siglo XVII coincidiendo con la aceptación, en España, del tomate como alimento.

            Como término lingüístico, aparece por primera vez documentado en 1737, en el Diccionario de Autoridades, que lo define como una salsa con la que aderezar los conejos; corresponde esto más al llamado salmorejo canario. Pero, sin duda, la propia historia del Salmorejo está estrechamente unida a la de su elemento principal: el tomate, del que toma color y gran parte de la textura y el sabor.

Ya en 1538, Bernal Díaz del Castillo cuenta como, apresado él y sus hombres por unos indígenas en Guatemala, se los querían comer en una cazuela donde habían puesto sal, ají y tomates. Según el estudioso Carlos Azcoytia, el tomate[1] se usó por vez primera en la gastronomía mexicana, con el nombre de xictomatl o tomatl en lengua nauatl. Según Azcoytia, entró por Sevilla. Otras versiones dan su origen en los Andes peruanos, su extensión a México y su posterior llegada, en 1544, a Italia, siendo llamado Poma d’oro, manzana de oro, por el color amarillo de aquella variedad.

Si hablamos del  ajo, mucho más antiguo y conocido por sus propiedades curativas, ya por los egipcios, pasó por más vicisitudes, de su fama en cuanto alimento, baste citar un pasaje en el que Don Quijote le dice a su escudero, Sancho Panza, “No comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villanía”.

Hemos de hablar también del aceite, que, también según Carlos Azcoytia, llegó a España de la mano de los griegos por el norte (Ampurias) y de los fenicios por el sur (Gades y Malaca), estando el origen primigenio en Anatolia (Turquía).

La Sal: Sal-morejo

Aun por indicios, parece claro que la sal fue el primer condimento utilizado por el ser humano. La sal, además de un elemento de elaboración y conservación de alimentos, ha sido protagonista en rituales de distintos pueblos: griegos, romanos, beduinos, egipcios, e incluso en pueblos actuales. Se le llegó a llamar el “oro blanco” y hasta se le dedicó la famosa calzada romana “Vía Salaría”, la más antigua y especial para el transporte de este elemento. Sin olvidar que un término tan de actualidad como el “salario” que recibimos por trabajar, proviene del pago que se hacía a los soldados romanos que vigilaban la “Vía Salaria”, a los que parte de su estipendio se les entregaba en sal.

Y del pan, el último elemento esencial del salmorejo Cordobés, se puede decir que se tienen primeras noticias dese Babilonia y Egipto. En Mesopotamia se preparaba una masa con cereales machacados. Después fueron los griegos los que fueron perfeccionándolo, ya que eran muy buenos panaderos, un gremio que fue extendiéndose por todos los países y teniendo una importancia capital hasta nuestros días. No hay que olvidar que el pan ha sido a lo largo de la historia un alimento básico para todas las clases sociales, especialmente para las más numerosas: clase media y baja.

En lo que se está de acuerdo es en que el origen de este plato fue, como sus primeros consumidores, humilde. Parece claro que una dieta a base de elementos simples y al alcance de los campesinos, fue algo que surgió como necesidad de alimentarse de modo sencillo, barato y con un objetivo de combatir el calor de las zonas donde nació y se consumía: el Sur. Por lo que se puede entender la estrecha relación del salmorejo cordobés con el llamado gazpacho andaluz. Las características del plato y sus causas son muy similares a las de otros platos de regiones españolas: el llamado gazpacho manchego o galianos, que nació como dieta de pastores y campesinos ante el frío invernal de la meseta manchega; las  migas de pastor, también de gran sencillez por sus ingredientes y modo de preparación

 

Ingredientes

  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 Kg. de tomates maduros
  • 150 gr. de pan
  • 2 dientes de ajo
  • Una pizca de sal

Preparación

1

Lavamos los tomates y cortamos en trozos pequeños, para facilitar que la batidora los triture mejor.

Pasamos el resultado por un colador para quitar restos que nos hayan quedado.

Añadimos a la mezcla el ajo pelado (podemos añadirle según lo que nos guste uno o dos, yo prefiero dos por el sabor a ajo que nos deja).

2

Los tomates deberían estar lo mas maduros posibles, y de una calidad aceptable y ser grandes (no cherry).

-Batir todo muy bien, sin que nos queden grumos ni trozos, ni pepitas.

3

El pan que usemos si es duro, de un día para otro mucho mejor que del día.

Si al añadir el aceite lo emulsionamos un poco, conseguiremos una textura mucho mas suave y cremosa (aunque no es obligatorio).

Ahora vamos añadiendo el aceite poco a poco, creando un hilo, y subiendo la batidora un poco, para que entre aire, y consigamos una emulsión, y echamos la sal.

4

Vamos añadiendo el pan, y trituramos todo muy bien, sin grumos, ni tropezones.

Y ya tendríamos preparado nuestro salmorejo cordobés, sólo nos faltaría, meterlo en la nevera y dejarlo enfriar.

Esta crema, se sirve muy fría y la forma de presentarlo sería ,como podéis ver en la foto, con trocitos de huevo duro y taquitos de jamón.

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Tarta de Queso con mermelada de fresa (Chescake )

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

La Tarta de Queso con mermelada de fresa (Chescake ) más clásica de Galicia, con mermelada de fresa, sobre esta receta, podemos hacer todas las variaciones que queramos.

Ingredientes

 

Para la base:

  • Un paquetes de galletas
  • 120 gr. de margarina

Para el relleno de queso:

  • 500g de queso de untar
  • 400ml de nata de montar
  • 100g de azúcar
  • 4 hojas de gelatina

Preparación

1

Trituramos las galletas, añadimos la margarina fundida y amasamos bien. Aplastamos en un molde desmontable forrado con papel de horno y aplastamos para dejar la base perfectamente plana.
Para hacer el relleno de queso primero ponemos en remojo con agua fría las hojas de gelatina.

2

Ponemos en un cazo al fuego la nata, el azúcar, el queso de untar y removemos muy bien hasta que esté todo disuelto sin dejar que hierva.

3

Añadimos las hojas de gelatina bien escurridas y removemos de nuevo. Volcamos sobre la base de galletas y dejamos enfriar en la nevera de 3 a 4 horas mínimo.

4

MONTAJE:

Una vez cuajada la tarta de queso y sin desmoldar, añadimos medio bote de mermelada de fresa o del sabor que mas nos guste.

La esparcimos bien y la volvemos a meter en la nevera , hasta consumo.

Podemos decorarla con una fresa en laminas.

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Crema Chiboust, receta tradicional

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

El nombre de la crema chiboust, se debe al apellido del pastelero creador de la tarta Saint Honoré, que incorporó esta crema-mousse a la tarta

Este postre, pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Los cuales se pueden consumir, principalmente, durante Todo el año, y se suele servir a los comensales como Postre.

Ingredientes

  • 4 huevos enteros
  • 1 clara de huevo
  • 50 gr azúcar glas
  • 20 gr. maizena
  • 300 ml. leche entera
  • 2 hojas de gelatina

Preparación

1

En primer lugar vamos a elaborar primero una crema pastelera. Para ello, separamos las claras de las yemas. En un cazo al fuego colocamos la maicena y solo 20 g del azúcar glas. Añadimos toda la leche removiendo con las varillas, llevamos a ebullición sin dejar de batir.

2

En un cuenco batimos las 4 yemas durante 3 minutos, rociamos con un poco de la leche del cazo sin dejar de batir. Incorporamos seguidamente esta mezcla al cazo y cocemos a fuego bajo mientras seguimos batiendo.

3

Hidratamos la gelatina en agua fría, la escurrimos y se la añadimos a la crema del cazo en caliente, removiendo bien para disolverla, retiramos del fuego.

4

Montamos las 5 claras (4+1) de huevo a punto de nieve añadiéndoles, poco a poco el resto del azúcar. Incorporamos un cuarto de estas claras montadas a la crema pastelera, y vertemos la mezcla sobre el resto de las claras montadas, trabajando la preparación con delicadeza hasta que se incorpore, y ya tenemos la crema chiboust.

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Tarta de queso y violetas

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min

Como sabéis soy un enamorado de las tartas de queso, de echo podéis encontrar en la web unas cuantas ya. De todas esta y la japonesa, son mis preferidas, si probáis a hacerlas, dejadme un comentario ¡¡¡

Ingredientes

 

Para la base:

  • Un paquetes de galletas
  • 120g de margarina

Para el relleno de queso:

  • 500g de queso de untar
  • 400ml de nata de montar
  • 100g de azúcar
  • 4 hojas de gelatina
  • Para la gelatina de violetas:
  • 180g de caramelos de violeta
  • 3 hojas de gelatina
  • 250ml de agua mineral

Preparación

1

Trituramos las galletas, añadimos la margarina fundida y amasamos bien. Aplastamos en un molde desmontable forrado con papel de horno  y aplastamos para dejar la base perfectamente plana.
Para hacer el relleno de queso primero ponemos en remojo con agua fría las hojas de gelatina.

Ponemos en un cazo al fuego la nata, el azúcar, el queso de untar y removemos muy bien hasta que esté todo disuelto sin dejar que hierva.

2

Añadimos las hojas de gelatina bien escurridas y removemos de nuevo. Volcamos sobre la base de galletas y dejamos enfriar en la nevera de 3 a 4 horas minimo.

Para hacer la gelatina de violeta remojamos 3 hojas de gelatina en agua fría.

3

En un cazo ponemos a calentar el agua con los caramelos de violeta hasta que se disuelvan por completo, hay que tener paciencia, ya que tarda un poco.

Añadimos las hojas de gelatina escurridas y removemos hasta que esté todo bien liquido. Dejamos que enfríe.

4

Una vez tibia la vertemos sobre el relleno de queso sobre una cuchara para que el chorro no caiga con fuerza.

Reservamos en el frigorífico 2 o 3 horas y ya tenemos lista nuestra tarta.

5

Para decorarla simplemente con unos pensamientos seria suficiente.

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