Galicia

almejas marinera cocina y aroma

Almejas a la marinera

Elaboración: 40 min Cocción: 10 min Listo en: 50 min

HISTORIA

Latín: Tapes decussatus
Almeja es el nombre con que comúnmente se conoce a varios moluscos bivalvos que viven enterrados en arenas o barros de las orillas de los ríos y mares. También denominadas «escupiñas» o «tellinas» en algunas regiones, se las puede llamar moluscos excavadores, pues todas ellas gustan de enterrarse bajo las arenas de los litorales marinos. Suelen medir entre 5 y 6 cm. de anchura con estrías concéntricas, aunque el mayor molusco del mundo es la almeja gigante con cuya concha puede superar los 300 kilos,… (o sea que una de esas al ajillo, bastaría para todo el barrio).

Variedades más destacables de almeja:

Almeja amarilla (Mesodesma mactroides): se distribuye sobre las costas del Océano Atlántico, desde Río de Janeiro, Brasil, hasta la desembocadura del Río Negro en la Argentina

Almejón de sangre (Callista chione, a veces clasificado como Cytherea chione o Meretrix chione): habita fondos arenosos o con pequeños guijarros, hasta 100 m de profundidad, desde las costas de las Islas Británicas hasta el Mediterráneo. También recibe los nombres de almejón, mariposa, almejón brillante, gavesia o concha fina

Almeja dura: vive desde el Golfo de San Lorenzo hasta el Golfo de México

Almeja gigante (Tridacna gigas): vive en los arrecifes coralinos del Océano Pacífico y el Océano Índico

Almeja japónica (Ruditapes philippinarum): originaria de las costas francesas e inglesas, es de crecimiento rápido, por lo cual es utilizada para el cultivo en España, Francia e Inglaterra

Almeja de agua dulce (Diplodon chilensis): encontrada comúnmente en los ríos del centro y sur de Chile y de Argentina

Almeja Chocolata (Megapitaria squalida): encontrada en el Golfo de California

Almeja de Islandia (Arctica islandica); que habita en la costa de Islandia, registra el record de longevidad entre los animales. A un ejemplar descubierto el 2007, denominado Ming, se le estimó una edad de entre 405 y 410 años

Almeja babosa (Tapes pullastra): cultivada especialmente en Galicia (España)

Almeja fina europea (Tapes decussatus): es encontrada en el Mediterráneo, el norte del Océano Atlántico y Mar del Norte

Almeja rubia (Tapes rhomboideus): procedente de las costas portuguesas, actualmente se cultiva en España.

Las almejas son uno de los moluscos más apreciados, y admiten numerosos tratamientos culinarios como en calderetas, arroces, caldos, paellas, gratinadas, fritas…; en empanada, escabeche, en una brocheta, excelentes a la marinera; incluso en crudo como las ostras, si estamos completamente seguros de su frescura, comprobando primero que sus valvas ovaladas están intactas y herméticamente cerradas (signo de que están vivas), también podríamos encontrar alguna medio abierta que dándoles un ligero golpe deben reaccionar cerrándose, si no lo hacen es que están muertas y deben tirarse, también deben reaccionar con unas gotas de limón encima de su carne, moviéndose.

Si no fuera así, no las comas, también hay que evitar comer las que con la cocción no se han abierto.

Son de dificultosa digestión y no son aptas para las personas con problemas de colesterol, hipertensión, o de ácido úrico en la sangre.

Como todo marisco puede provocar alergias, por ejemplo, si ingerimos un parásito llamado ?cangrejillo?, que suele provocar las llamadas ?mareas rojas? y que al cocerlas se tornan de color rojo, es necesario eliminarlas pues pueden ser tóxicas para el hombre.

La mayoría de ellas, a menos que sean de criadero, suelen llevar dentro granos de arena, muy desagradables de encontrar en la propia boca, esto puede evitarse si las tenemos un par de horas en agua fría, a ser posible que sea agua con gas, las colocaremos sobre una rejilla, pues dejaran así caer su arena y esta se depositará en el fondo del recipiente. Quizá esta última acción, nos haga perder un poco del sabor marino que suelen tener a través del agua de su interior que se puede escapar, pero mejor eso que encontrarse con arena entre los dientes.

En la familia de las almejas se pueden contar más de 500 variedades, desde las pequeñas chirlas, hasta los grandes ostiones. También existe la almeja gigante, esa que vemos en las penículas, donde acaba por pillarle una pierna al ?malo?, y al esta pesar unos 300 kilos, es difícil soltarse.

Contienen unas 90 calorías por 100 gramos de carne. Y además de ser ricas en vitaminas A, B12, C y D, contienen calcio, hierro, potasio, fósforo, magnesio y yodo.

Otras entradas del Diccionario relacionadas con este tema:
Ostiones, Chirlas, Colesterol, Ácido Úrico, las Vitaminas, Sales Minerales y otros elementos citados, por separado según necesidad, o curiosidad.

almejas marinera cocina y aroma

INGREDIENTES ALMEJAS A LA MARINERA

  • 1 kg almeja
  • 4 tomates
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cda harina (maicena si eres intolerante al gluten)
  • 1/2 cdta pimentón dulce
  • 1/2 cdta pimentón picante
  • ½ vaso vino blanco
  • 1 hoja laurel
  • perejil picado
  • aceite de oliva

ELABORACIÓN ALMEJAS MARINERA

El dia anterior al que vayamos a preparar las almejas a la marinera, ponemos las almejas en una cazuela con agua y sal, para que suelten la arenilla que puedan traer

Ponemos a dorar en aceite de oliva la cebolla y el ajo muy picados.

Antes de que se doren añadimos una cucharada de harina y la rehogamos 1 minuto.

Incorporamos los tomates pelados y triturados (tambien podemos sustituirlo por tomate de bote).

Dejamos cocer tapado unos 5 minutos.

Añadimos el pimentón, removemos hasta que este bien mezclado y agregamos el vino.

Dejamos cocer todo durante 7-8 minutos destapado, para que espese, con la evaporación. ya despues las almejas soltarán agua.

Antes de meter las almejas, yo le paso la batidora a la salsa para que quede liquida, dentro de la misma cazuela donde estamos preparando las almejas a la marinera.

Incorporar las almejas y tapar la olla para facilitar que se abran. a fuego m edio.

Una vez abiertas, destapar la cazuela y dejar cocer unos minutos para que espese un poco la salsa.

Para terminar añadimos un poco de perejil picado.

Si quieres más recetas para navidad puedes verlas Aquí.

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caldo gallego

Caldo Gallego con grelos, receta tradicional

Elaboración: 150 min Cocción: 120 min Listo en: 27 hor.

HISTORIA

Caldo gallego. Es el título literal de una obra (1889) del escritor Juan Neira Cancela, probable primera conceptualización de la receta de cuchara más emblemática de Galicia.

En sus aldeas, su indudable cuna, era caldo de pobres que suma tres o cuatro siglos, a base de grelo, nabiza (grelo tierno), berza (la llamada verdura gallega) o repollo. A este caldo casi vegetariano con patatas, se agregan unto (velo de grasa que recubre intestino del cerdo) y habas.

Con el tiempo, se incorporaron cortes de cerdo o chorizo, síntoma de la mejora socioeconómica en las aldeas, lo que confirmó Manuel María Puga y Parga Picadillo en La cocina práctica (1905), en cuya receta añadía hueso de jamón y costilla salada.

Emilia Pardo Bazán contempla varias versiones (una con calabaza) en La cocina española antigua (1913). Lo habitual es cocer habas, unto, huesos y carnes; una vez hecho, se echan las patatas y, cuando rompen a hervir, la verdura; el unto se retira al final. Por cierto, pote no es caldo, como advirtió Caius Apicius: «En Galicia, no come nadie pote gallego; sí cocido gallego [hecho a veces en un pote colgado sobre lumbre] y caldo gallego».

Además de reconfortar en días de invierno, se considera digestivo por su contenido de vegetales, si no tiene exceso de grasa. Así, mientras las verduras y legumbres aportan nutrientes y proteínas y son ricas en magnesio, hierro, fósforo, silicio y azufre; las carnes de cerdo aumentan la carga calórica. Direcciones y versiones.

INGREDIENTES

  • 1kg de grelos frescos
  • 750g de patatas
  • 250g de alubias blancas
  • 1 oreja salada
  • 1 trozo careta
  • 1/2 gallina / pollo
  • 250g de panceta salada
  • 2 chorizos
  • agua
  • sal

PREPARACIÓN

El dia anterior ponemos a desalar desalar la careta y la oreja de cerdo en agua fría al menos durante 24 horas, cambiando el agua 3 veces.

Tambien Las judías blancas las pondremos a remojo la noche  anterior.

En una cazuela grande y en agua fría metemos las judías blancas y las ponemos a cocer, hasta que den el primer hervor.

Añadimos un poco agua fría, para cortar el hervor, esto lo haremos  tres veces para «asustar»a las judías blancas.

Introducimos la careta, la oreja, y la panceta y cubrimos todo de agua.

Ponemos a cocer a fuego lento al menos 1 hora y media.

Vamos comprobando por si fuese necesario añadir mas agua.

A parte, vamos a blanquear los grelos, cortamos, limpiamos bien los grelos, los ponemos 5 minutos en agua hirviendo para que suelten todo el amargor, escurrimo.

Cuando queden 30 minutos los echamos junto con las patatas cortadas en trozos y el chorizo a la cazuela donde esta las judías y las carnes. Comprobamos la sal si es necesario y le damos un ultimo hervor

Lo mejor es hacer este caldo de un día para otro, así es como mejor esta.

Para servirlo retiramos el unto, hacemos trozos pequeños la carne y servimos bien caliente.

Quieres ver más recetas de cuchara, Aquí te dejos unas pocas.

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Leche frita típica de semana santa

Elaboración: 1h 00 min      |      Cocción: 30 min      |      Listo en: 1 hr 30 min
 

Empieza la semana santa y por eso vamos a preparar, leche frita, que es uno de los grandes dulces populares de la cocina española, porque se ha mantenido el mejor de los mejores durante varios siglos; y aunque estamos en Cuaresma ¡Carpe diem! y a disfrutar de esta maravillosa leche frita. El origen de la leche frita es incierto, aunque la mayor parte de las historias le dan su origen se sitúa en el norte de España.

Ahora bien, dentro de la península varias regiones reivindican su origen, aunque Palencia se ha erigido en su cuna y ha revindicado la exportación de esta receta al resto de España, En San Sebastián no están muy de acuerdo con su lugar de nacimiento.

Lo que sí diferencia una región de otra es la época del año en que se come: En Galicia se festeja sus Carnavales (o Entroido) comiendo leche frita, junto con las filloas y las orejas; mientras que en la Castilla la disfrutan durante la Semana Santa.

Su elaboración es aparentemente sencilla en relación con cualquier otro postre, pero el resultado no es el mismo según la región.

Podemos ver verdaderas herejías en torno a este postre: Con la bechamel se asemeja a un engrudo por la falta de una cocción adecuada, su aspecto es desvalido y triste, su textura parece un ladrillo, y la grasa que chorrea por una mala fritura, se hace poco apetitosa; y todo esto sin probarla.

¡¡¡

Ingredientes

  • 1 L leche entera
  • 6 ch soperas de maizena
  • 6 ch soperas de azúcar
  • 100 gr de harina
  • 100 gr de azúcar para rebozar
  • 1 huevo
  • Aceite de girasol
  • 1 chta de canela

Preparación

1

Poner la leche en una olla a fuego lento

2

Añadir la maizena y el azúcar

Remover bien hasta que espese sin dejar que hierva

Batir si es necesario para que no queden grumos

3

Colocar en un molde rectangular de manera que se llene 3-5 cm.

Meter en la nevera para que se enfríe y endurezca la leche frita

4

Sacar de la nevera y cortar en cuadrados de 5*5 cm aproximadamente

Rebozar en harina y luego en huevo

5

Freir en aceite de girasol por ambos lados

Escurrir el aceite con papel absorbente

6

Rebozar en azúcar mezclado con canela

Servir templado o frío

Si quieres ver mas postres de Semana Santa puedes entrar Aquí.

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Filloas de entroido o carnaval (o todo el año)

Elaboración: 30 min
Cocción: 1 hora
Listo en: 1 hora 30 min
 
Historia

Alrededor del año 75.000 a.C., se molían semillas para mezclarlas con agua y formar tortas cocidas., pero no fue hasta la época de los romanos, donde se empezó a usar, lo que hoy conocemos como sartén.

Empezamos hablando de los ingredientes base, harina, huevos y agua de caldo. Así podemos preguntarnos ¿ Desde cuando podemos encontrar estos ingredientes en las aldeas gallegas ?… Pues por ese motivo, es imposible datar el nacimiento de la filloa.

Hay datos escritos en el antiguo testamento, donde se menciona una torta que se elaboraban en la época, con los mismos ingredientes,

Si sabemos que Filloa, Feixó, follada son nombres, con los que nos podemos encontrar la misma elaboración. Que nadie se confunda, el crêpe, que a priori puede parecer igual, no lo es.

Este punto en común, entre la gastronomía gallega y la bretona, ha llevado a pensar que filloas y crêpes son uno de los muchos legados del pueblo celta. La disponibilidad de materia prima, así como la evolución cultural de ambas regiones, justificarían las diferencias entre ambas recetas.

Por fin llego el carnaval, y con el su comida típica y sus postres. En Galicia, es muy común las Filloas de entroido o carnaval (o todo el año), así que como no podía ser de otra manera, aquí os dejo la receta, y a disfrutar «Do Entroido «

Se pueden preparar con caldo que podréis prepararlo con antelación, yo suelo hacer varios litros y lo congelo, así con sacarlo el día de antes, ya tengo el ingrediente principal. También podéis hacer las filloas con Caldo de cocido, que es otro de los platos típicos de esta época.

Ingredientes

  • 1/2 litro de caldo
  • 5 huevos
  • 175 gr de harina de trigo
  • 1 trozo de tocino

Preparación

Lo primero es elegir que caldo escoger, yo siempre os voy a aconsejar un caldo natural, o preparado para las filloas, sino queremos meternos en en más preparaciones podemos comprar caldo ya preparado en el supermercado.

Yo suelo hacer la receta doble, porque entre las que rompo (para tener excusa para comerlas), las que no rompo y me como también al final se queda en nada, así que preparo un litro de caldo.

En un recipiente profundo, ponemos el caldo, incorporamos los huevos, batimos con la batidora y a continuación agregamos la harina tamizada, así evitaremos demasiados grumos y seguimos batiendo bien con la batidora.

La mezcla que nos quede será una mezcla ni espesa ni muy liquida,

Esta mezcla dejaremos que se asiente, así que la dejamos reposar, tapada durante 30 minutos, más o menos, a temperatura ambiente.

Es hora de empezar, ponemos a calentar una sartén antiadherente en el fuego, cuando este caliente con el trozo de tocino  clavado en un tenedor untamos toda la superficie de la sartén, hay personas que usan la mantequilla, personalmente no me gusta para las filloas, le cambia el sabor y la textura.

Cuando la sartén este caliente con un cazo echamos una cuchara de mezcla y la vamos moviendo para que la mezcla se vaya esparciendo por toda la superficie. Debe quedarnos una capa fina.

Es hora de darle la vuelta. ¿ Como saber cuando ? Yo miro las puntillas (el borde) cuando parece que empiezan a separarse, con las puntas de los dedos, las separamos de la sartén y le damos la vuelta, fácil pero con cuidado, que nos quemamos ¡¡¡

Cuando estén listas, las retiramos a un paño, para que pierdan humedad, y mientras vamos haciendo la siguiente, la dejamos unos segundos, después la pasamos a un plato y las vamos apilando para mantenerlas calientes.

Para comerlas podemos usar muchas cosas, rellenarlas de dulce, salado, fundir miel y mojarlas en miel.

Cada uno que elija lo que mas le guste y a disfrutar ¡¡¡

Si quieres ver mas recetas típicas del carnaval, Aquí te dejo alguna más.

Video

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Orejas de carnaval

Elaboración: 15 min      |      Cocción: 35 min      |      Listo en: 50 min

HISTORIA:

Este es un postre típico de los días de “Entroido” o Carnaval en Galicia, las Orejas de carnaval,  junto a las Flores de carnaval, de las que ya hemos compartido receta en el Blog. En otras partes de España también se hacen, conocidas como Orejas o Hojuelas.

Estas fechas son muy especiales en Ourense, ya que el Entroido es una de las fiestas más grandes de todo el año. Es típico comer platos contundentes como el Cocido gallego o el Lacón con grelos, acompañados de postres como las filloas, orellas y flores.

Os contamos la receta que se hace en casa de toda la vida, que ha pasado de mi abuela a mi madre, y ahora la preparamos nosotros.

Es una receta sencilla, sin grandes complicaciones, pero conviene seguir alguna recomendación para que salgan perfectas las Orejas. Por aquí nos gustan bien finas, para que luego resulten bien crujientes.

– No uséis levadura en polvo. Hay lugares donde se usa, pero quedan blandas y nada crujientes.

– Una vez hecha la masa, debe de reposar el tiempo necesario, para que tenga la textura final adecuada.

– En vez de leche, usamos agua templada. La receta original lleva manteca de cerdo, pero la hemos sustituido por mantequilla. Más fácil de encontrar y de manejar en el proceso de elaboración.

– Antes de consumirlas, es necesario que enfríen, y es en ese punto cuando las espolvoreamos con el azúcar glass, no antes.

– El aceite para freír, usamos de girasol, para que no le de sabor a la masa. Si usáis de oliva, que sea muy suave. A la hora de freír, el aceite debe de estar caliente, pero sin que humee.

– En la mayoría de recetas se usa el anís. En casa le echamos muy poquito (o nada), y se sustituye por ralladura de limón o naranja. Le da un toque delicioso.

Ingredientes

  • 500 gr. de harina de trigo
  • 100 gr. de mantequilla (o manteca de cerdo)
  • 2 huevos medianos
  • 100 gr. de azúcar blanco
  • 2oo ml. de agua templada
  • 10 ml. de anís
  • Ralladura de 1 limón (o naranja)
  • Aceite de girasol
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar glass (decoración)

Preparación

Antes de nada, lavamos el limón/naranja, lo rallamos y reservamos. Derretimos la mantequilla en el microondas o en un cazo.

En un Bol grande, vamos añadiendo el agua templada, la mantequilla, el azúcar, los huevos, la ralladura de limón, el anís (o no) y finalmente una pizca de sal. Mezclamos todo bien, para que nos resulte una crema homogénea y sin grumos.

Añadimos ahora la harina, poco a poco. Primero mezclamos con las ayuda de un tenedor, y luego directamente con las manos. Amasamos hasta que nos quede una masa suave y manejable, algo húmeda al tacto. La tapamos con un paño limpio, y dejamos reposar (a temperatura ambiente) al menos 1 hora.

Pasado el tiempo, vamos separando pequeños trozos, del tamaño de una nuez. Sobre la encimera, estiramos con un rodillo (o una botella), de manera que nos quede la masa muy fina. Si veis que se pega, echadle un poco de aceite al rodillo.

Les damos forma de oreja, presionando con un tenedor uno de los laterales. También pueden ser rectangulares, en triángulo, etc. a vuestro gusto.

Calentamos abundante aceite de girasol (sin que humee) y vamos friendo las Orejas, vuelta y vuelta, hasta que estén algo doradas. Procurad que no se pasen demasiado, y queden de un color claro. Freídlas de dos en dos, para que no baje la temperatura del aceite, y que tampoco se peguen entre ellas.

Vamos retirando y reservamos sobre un papel absorbente. Dejamos que se enfríen, las pasamos a un plato/fuente y espolvoreamos azúcar glass (o no) para decorarla.

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VIDEO RECETA

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