Guiso

fumet o caldo pescado

Caldo de pescado o fumet de pescado

El caldo de pescado, también conocido como fumet, no es un plato en si, sino más bien es un ingrediente «Casero», podemos comprar caldos variados en el supermercado, podemos usar pastillas, para darle sabor, pero como más control de sabor será si lo preparamos.

Se trata de un caldo concentrado que se prepara con cabezas, colas, huesos/espinas de pescado y cuyo uso final será el de saborizar recetas, hacer sopas y salsas o cualquier otra preparación donde este ingrediente pueda resultar útil.

Por eso, siempre es una buena idea, saber como se elaboran los diferentes tipos de caldos caseros, para luego pode aplicarlos en nuestros platos.

Como a la hora de comer, lo más importante a la hora de hacer caldo de pescado casero es usar producto fresco y que den sabor, como la cabeza, la cola y aletas, siempre son la mejor elección. Podemos usar la carne del pescado, pero no dará la misma intensidad de sabor, ahhhh se me olvidaba ¡¡¡ Y sobre todo NUNCA utilices las entrañas, ni tampoco las escamas.

Podemos usar merluza, lubina, dorada, lo que tengamos a mano o más fácil de conseguir. Si mezclamos diferentes tipos de pescado no pasa nada.

También es importante además del pescado necesitamos algunas verduras. Cebolla, zanahoria, puerros y apio son ideales. No hay un patrón fijo, sino que cada uno puede elegir unas u otras, yo por ejemplo siempre uso las cuatro. Incluso podemos añadir más.

Lo que si deberíamos usar es una olla grande donde coja todo bien, no te preocupes por la cantidad, se puede congelar ¡¡¡

Elaboración: 30 min
Cocción: 35 min
Listo en: 120 min
 

INGREDIENTES

  • 1.200 ml de agua
  • Cabeza y espinas de rape, de merluza o rodaballo
  • Cabezas y cáscaras de 300 gr de langostinos o gambas
  • 120 ml de vino blanco
  • 2 puerro
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 2 hojitas de laurel
  • 2 chs de aceite de oliva

PREPARACIÓN

Ponemos el aceite en una olla grande a fuego medio y añadimos el puerro cortado en rodajas, la zanahoria, también en rodajas y la cebolla en brunoise (cuadrados muy pequeños) y las hojas de laurel.

Dejamos un par de minutos y añadimos cáscaras y cabezas de los langostinos o gambas, la cabeza y espinas de rape, o del pescado que queramos usar y removemos todo dos minutos más.

Subimos el fuego y añadimos el vino blanco y dejamos que se cocine tres minutos, para que se evaporen los alcoholes del vino.

Ahora bajamos el fuego, lo ponemos a la mitad y agregamos el agua y dejamos que se cocine 30 minutos, teniendo en cuenta que cada 10 minutos más o menos tendremos que desespumar.

Tendremos nuestro caldo listo, lo dejamos enfriar y podemos conservarlo en un recipiente, con cierre hermético, dos días en la nevera o congelarlo.

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cocido gallego cocina tradicional

Cocido Gallego, receta tradicional

Historia del cocido gallego

Vamos a ver un poco de historia de este cocido gallego tradicional, que es un elixir.

En las aldeas gallegas, su indudable cuna, era caldo de pobres que suma tres o cuatro siglos, a base de grelo, nabiza (grelo tierno), berza (la llamada verdura gallega) o repollo. A este caldo casi vegetariano con patatas, se agregan unto (velo de grasa que recubre intestino del cerdo) y habas.

Más tarde con el paso del tiempo y la mejora económica en las aldeas, se incorporaron cortes de cerdo o chorizo, lo que confirmó Manuel María Puga y Parga Picadillo en La cocina práctica (1905), en cuya receta añadía hueso de jamón y costilla salada.

Emilia Pardo Bazán contempla varias versiones (una con calabaza) en La cocina española antigua (1913). Lo habitual es cocer habas, unto, huesos y carnes; una vez hecho, se echan las patatas y, cuando rompen a hervir, la verdura; el unto se retira al final.

Por cierto, pote no es caldo, como advirtió Caius Apicius: «En Galicia, no come nadie pote gallego; sí cocido gallego [hecho a veces en un pote colgado sobre lumbre] y caldo gallego». Además de reconfortar en días de invierno, se considera digestivo por su contenido de vegetales, si no tiene exceso de grasa.

Así, mientras las verduras y legumbres aportan nutrientes y proteínas y son ricas en magnesio, hierro, fósforo, silicio y azufre; las carnes de cerdo aumentan la carga calórica

Para hacernos una idea, os dejo aquí una breve “Cronología del cocido” que podemos encontrar en el blog “Enciclopedia de Gastronomía”, de Pepe Iglesias, y que nos sirve para entender la historia que hay detrás de este plato.

“Podría afirmar que el cocido tiene un origen prehistórico. Una vez que el hombre logró dominar el fuego y fabricar vasijas de cerámica o metal, lo primero que hizo fue llenar de agua esa olla y ponerla al fuego con el fin de ablandar y hacer comestibles algunos trozos de carne, bellotas, raíces e incluso hojas. Ese fue el primer cocido, aunque desde luego no llevaría garbanzos”.

“Enciclopedia de Gastronomía”

Cronología

  • Empezamos en los Siglos X a V a. de C.: Los judíos traen la adafina, el precursor del cocido.
  • Para seguir en el Siglo VI: El cerdo entra en el cocido y cambia su sabor.
  • Ya en el Siglo XVI: Llega el pimentón de América, se empiezan a elaborar chorizos y el cocido cambia de sabor y color.
  • En el Siglo XIX: Se incorpora la patata.
  • Y en el Siglo XX: La hostelería de nivel llega a España y se establece el cocido como menú completo.
  • Para llegar a finales del Siglo XX y siglo XXI: La fiebre del regionalismo hace que aparezcan cocidos, supuestamente históricos, en cada pueblo de España.
Elaboración: 30 min
Cocción: 2 horas
Listo en: 2 h 30 min
 

Ingredientes

  • 1/2 kg. de garbanzos
  • 1/2 Kg. de Grelos
  • 1 morro de cerdo
  • 2 orejas de cerdo
  • 1/2 kg de patatas gallegas
  • 1 lacon pequeño
  • 4 chorizos
  • 1 rabo de cerdo

Preparación del cocido gallego

El día antes

Ponemos en agua toda la carne salada, intentaremos cambiar un par de veces el agua.

También a parte, ponemos los garbanzos en agua, recordar que tiene que haber por lo menos el doble de agua que de garbanzos, ya que en cuanto empiecen a coger volumen, nos podremos quedar sin agua.

El mismo día

Ponemos agua en una cazuela, la más grande que tengas en casa, la ponemos al fuego y cuando empiece a hervir añadimos los garbanzos que yo los meto en una bolsa de rejilla (las hay para cocer legumbres.

También añadimos los trozos de cerdo, menos los chorizos.

Dejamos a fuego medio, sobre 2 horas. veremos el tiempo pinchando la carne, en el momento que veamos que se puede pinchar con facilidad, está listo.

Iremos retirando a una fuente, la carne que esté en su punto.

A la hora y media de cocción, ponemos en otra cazuela agua a hervir, podemos añadirle una poca de la cocción de la carne, si tenemos de más.

Metemos los grelos, las patatas enteras y peladas y los chorizos, en unos 10-15 minutos tendremos los grelos y las patatas.

Llego la hora de preparar las fuentes ¡¡¡

Yo saco los grelos y las patatas, a una fuente, los garbanzos en otra y en otra la carne y los chorizos, esto ya es a gusto de cada uno, incluso hay a quien le gusta poner la carne ya cortada.

si no se va a comer todo enseguida, es interesante dejar la cazuela con el agua a fuego lento, y antes de llevar a la mesa, darle fuego fuerte y meto la carne y garbanzos 1 minuto, para que cojan temperatura.

Y a disfrutar de esta comida saludable y natural ¡¡¡

Ahhhh se me olvidaba, con el agua de la cocción, podemos preparar unas exquisitas croquetas, sopa ……

Os dejo un enlace con diferentes tipos de recetas de aprovechamiento.

Y también como no, postres y comida para estas fechas de carnavales .

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Callos-Gallega

Receta de Callos a la Gallega

Hoy toca un plato típico de la gastronomía gallega que se solían preparar en las fiestas familiares, la receta de callos a la Gallega, sobre todo en épocas de escasez en las que el hambre estaba presente.

Usaremos en este plato las partes de la ternera y del cerdo «peores», ya que se consideraban las peores partes del cerdo. Hoy en día sin escasez, es una receta que semana tras semana, todos buscamos o hacemos en casa, para comer cada Domingo.

La elaboración de la receta de callos a la gallega empiezan a elaborarse el día anterior, hidratando los garbanzos y limpiando las tripas y patas y poniendo a remojo. Vamos a por la «Tapa» de callos.

Receta de Callos a la Gallega

Receta de icortonPlato: GuisoCocina: GallegaDificultad: Media
Raciones

8

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

2

horas 
Calorías

189

kcal

Esta receta se aconseja empezarla el día anterior, para que de tiempo a hidratar los garbanzos y poner en remojo la tripa y la pata.

Ingredientes

  • 1 kg. de garbanzos

  • 0,250 kg de vientre

  • 1 pata de ternera

  • 3 chorizos

  • 1 cabeza de ajos

  • 1 trozo de tocino

  • 2 cebollas grandes

  • Pimentón dulce y picante

  • 1/2 bote de especia de comino

  • Sal

  • Aceite de oliva virgen

  • 2 limones

Paso

  • El día de antes
    Ponemos los garbanzos a remojo con el doble de agua del volumen, ya que crecerán y nos hará falta sitio.
  • Preparamos los callos, limpiamos el vientre con ayuda de sal gruesa y un cepillo de verdura, por los dos lados de la tripa para quitar impurezas, enjuagamos con agua.
  • Ponemos las tripas y la pata en un bol con el zumo de los dos limones, uno cortado en trozos (yo pongo lo que sobra de escurrirlo entero) y lo cubrimos con agua, dejando hasta el día siguiente.
  • El dia de la preparación:
    Vaciamos el agua con limón y los ponemos en una olla/cazuela donde vayamos a preparar todo, lo suficientemente grande como para que coja todo.
  • Añadimos de agua hasta que cubra todo y dos dedos mas, dejamos cocer una hora.
  • Vaciamos el agua, cortamos el vientre en cuadrados pequeños y lo volvemos a meter en la cazuela, añadimos las cebollas enteras, la cabeza de ajo partida por la mitad,
  • Añadimos los garbanzos, el tocino y los chorizos cortados en rodajas, y agua caliente que cubra todo, ponemos a fuego fuerte hasta que comience a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocer a fuego medio durante una hora y media.
  • Tienes que comprobar que el garbanzo esté tierno pero que no se deshaga, a mi no me gusta blando así que hay que ir mirando el punto a partir de la hora y media.
  • Retiramos la pata para y le quitamos toda la carne, que introduciremos de nuevo junto con los garbanzos, desechando los huesos.
  • Retiramos la cabeza de ajo y las cebollas, extraemos los ajos apretando, y ponemos en una sartén con un poco de aceite, los ajos y las cebollas que habremos cortado para dorar todo.
  • Una vez dorado, apartamos del fuego y añadimos el comino, y el pimentón (yo uso mezcla de picante y dulce a razón de 3 cucharas de dulce por 1 de picante.
  • Removemos bien y cuando este todo bien mezclado, lo ponemos en un baso de la batidora junto con un poco del caldo de los garbanzos, para que no se quede tan espeso.
  • Batimos bien y lo vertemos en la cazuela, probamos de sal y si es necesario añadimos y seguimos removiendo bien, dejando entre 5 y 10 min a fuego bajo.
  • Ya tendríamos listos nuestros Callos a la Gallega.

Si los hacéis para comerlos de un día para otro, mucho mejor porque se asientan todos los sabores y están mas ricos.

Si quieres ver más recetas de guisos, o también recetas de la cocina Gallega

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carne o caldeiro

Receta de Carne o caldeiro tradicional gallega

Historia:

El origen de la receta de Carne o caldeiro tradicional gallega, nos encontramos en una encrucijada entre Galicia y León, los leoneses se atribuyen el origen, más concretamente, lo ubican en maragato y para decirlo todo, arriero, porque dicen que fueron ellos, los antiguos transportistas, un monopolio que dominaban los astorganos, quienes inventaron este plato.

Por otro lado tenemos el origen en Galicia donde los arrieros transportaban desde el puerto de La Coruña hasta los mercados del centro de España, las regiones que antiguamente se llamaban Castilla la Vieja (y Madrid), para realizar sus trueques.

Una cosa si podemos estar seguros, es uno de esos platos antiguos populares, que nacen como consecuencia de una necesidad y de una aplicación de los recursos, que en aquel momento había.

Los arrieros gallegos y maragatos cargaban pulpo seco, congrio y bacalao salado, en los puertos de La Coruña para venderlo por Castilla, y de vuelta, compraban aceite y pimentón en Extremadura, para venderlo en Galicia..

El Camino de Santiago

A lo largo del Camino de Santiago, de La Corte, o de la Vía de Plata, se celebraban grandes mercados y ferias de ganado, con las que las caravanas procuraban coincidir para hacer trueque y como siempre había alguna ternera o vaca herida, o simplemente alguna que se prefería vender a bajo precio antes que tener que volver con ella a los pastos, pues allí mismo se descuartizaba, se guisaba y se comía in situ, junto al resto de viandas que hubiera, o sea, pulpo seco, bacalao y congrio.

Como se prepara

Pues también con lo que había, aceite y pimentón, y al caldero, de esta forma nació la Carne o Caldeiro.

Para esta receta gallega de Carne o caldeiro tradicional gallega, podemos utilizar falda de ternera, aguja o jarrete/morcillo, personalmente prefiero la falda de ternera, aunque nos saldrá riquísimo con cualquiera del resto de partes que os menciono.

Receta de Carne o caldeiro tradicional gallega

Receta de icortonPlato: Guiso, Pollo & carne
Servicios

4

personas
Preparado en

30

minutos
Tiempo cocinado

40

minutos
Calorias

300

kcal

Ingredientes

  • 1kg y medio de falda de ternera

  • 75g de unto

  • 10 patatas

  • Pimentón dulce de la vera y picante (yo mezclo mitad de ambos)

  • Aceite de oliva

  • Sal

Paso

  • Cortamos la carne de ternera en trozos medianos y la ponemos en una cazauela.
  • Le añadimos el unto y sal.
  • Llenamos de agua fría (Lleva su tiempo de cocción) hasta cubrir toda la carne y encendemos el fuego.
  • Cuando veamos que que comience a hervir bajamos el fuego y lo dejamos cociendo a fuego bajo entre 1 hora y 1 hora y cuarto, tenemos que ver que la carne no esta dura, pincharemos con un tenedor..
  • Sacamos la carne de la cazuela con un poco del caldo para que no se nos enfrie.
  • En el agua que nos queda, cocemos las patatas, que ya las habremos peladas y las echamos enteras sobre 15 minutos′.
  • Cogemos una fuente donde vayamos a presentar todo, colocamos la carne a un lado, las patatas a otro y le ponemos un poco de caldo por encima.
  • Con la mezcla de pimentón que hemos preparado antes, espolvorear y rociamos por encima el aceite de oliva
  • Es importante servirlo caliente, para disfrutar mucho más del autentico sabor de esta receta de la cocina gallega.

Y ya podemos disfrutar de esta Carne o caldeiro tradicional gallega.

Ahhhh el caldo que sobre, que no se os ocurra tirarlo ¡¡¡ Nos vale para hacer un arroz campero, una sopa o muchos platos con un caldo 100% natural, si no lo vamos a usar en breve, ponemos raciones en tuper y al congelador.

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Receta de porrusala

Receta de porrusalda

Historia:

Salvo en momentos de perentoria necesidad, es decir, cuando no tenía otra cosa que llevarse a la boca, hasta el hombre prehistórico seleccionaba lo que comía y es obvio que hoy en día la alimentación trasciende a la simple ceremonia de comer. A la hora de cocinar se persiguen diferentes propósitos e intervienen cuestiones temporales, de necesidad física o económica o el simple gusto. En la mayoría de ocasiones se apuesta por un plato sencillo o uno saludable o se busca uno económico y preferentemente, en todos los casos se pretende que además esté sabroso. Las combinaciones son diversas e incluso hay recetas que lo aglutinan todo.

En el País Vasco, desde incontables generaciones hacia atrás, se recurre todo el año aunque en mayor medida en invierno, a la porrusaldaun plato clásico, fácil, sano, barato y rico. La traducción literal sería caldo de puerros y es esa verdura la que domina el plato, pero tienen cabida otras hortalizas y admite también aderezos varios a gusto del consumidor. La porrusalda más típica, además del puerro cortado en trozos gruesos como base, se acompaña de zanahoria, ajo, cebolla, calabaza y patata.

Su presentación es similar a la de un estofado o un cocido en el sentido de que se trata de un caldo con tropezones grandes que se sirve caliente, normalmente como plato principal. En sus orígenes, se reducía al caldo de puerros al que, para darle consistencia, se le añadían unas patatas y para agregarle sabor se cocía con una raspa de pescado. En su evolución, ha ido admitiendo cada vez más ingredientes y en Euskadi, las porrusaldas más tradicionales se suelen acompañar con trozos de bacalao desmigado si se apuesta por el pescado y con pedazos de costilla de cerdo si se prefiere la carne.

Puerros

En el propio País Vasco admite distintas variantes como la porrupatata en ciertas zonas de Guipúzcoa en las que se incrementa la dosis de patata logrando un plato más consistente y menos caldoso. En otras regiones de España se enriquece el caldo de puerros con verduras añadiendo carrilleras en un plato que se asemeja al clásico guisado de ternera o, por ejemplo, en La Rioja se le añade una cabeza de merluza, en Cataluña se alegra con butifarra picada y en algunos locales que han buscado una mayor sofisticación, han aderezado el plato con salmón o con gambas.

Una de las grandes virtudes de la porrusala es su sencilla elaboración, dado que no hay más que cortar los puerros, las zanahorias y en su caso, la calabaza, picar la cebolla, pelar y trocear las patatas y los ajos y ponerlo todo en una olla a cocer durante aproximadamente media hora. Se puede elaborar bien con agua o bien con un caldo de verduras o de pollo preparado previamente. Si se quiere añadir el bacalao desalado y desmigado, basta con hacerlo en el último momento, dado que queda hecho en apenas unos segundos.

Obviando la del sabor, otra de las ventajas que presenta es su módico precio, dado que se puede calcular que la ración de un comensal saldría por menos de un euro. La facilidad para encontrar los ingredientes y la capacidad que ofrece de llenar unos buenos platos por poco dinero hizo que en muchos hogares humildes se recurriera varias veces a la semana a la porrusalda, que era una excelente solución para las familias numerosas.

En los tiempos difíciles de la posguerra fue un gran recurso y todavía se puede escuchar a personas que tienen ligada su infancia al olor y al sabor de la porrusalda  con la que combatían el hambre. Si un plato es sencillo, barato y está rico, ya es suficientemente interesante, pero si además es de lo más saludable, resulta absolutamente recomendable.  Junto a la cebolla y el ajo, el puerro forma en ese trío de alimentos que más protegen a las células frente a sus enemigos. Las virtudes de estas liliáceas se conocen desde tiempos inmemoriales y todavía los expertos de hoy en día las consideran como las mejores y más poderosas barreras naturales contra los trastornos cardiovasculares, las infecciones o el propio cáncer.

Porrusalda

Su origen habría que ubicarlo en Asia Central y consta que era bien conocido tanto en el antiguo Egipto como en la Grecia y la Roma de la época clásica. De hecho, se comenta que hace miles de años, los helenos utilizaban los puerros para combatir la esterilidad o que el filósofo Aristóteles así como el emperador romano Nerón  se los comían con el objetivo de aclarar la voz o solucionar problemas de garganta, pero sus propiedades son muchísimas más.

Además de ayudar a reducir el colesterol y regular la tensión arterial, son muy apropiados para las dietas hipocalóricas. En su composición predomina abrumadoramente el agua y es muy escaso su aporte en hidratos de carbono, por lo que es muy recomendado para la batalla contra los kilos. Además, su efecto diurético y laxante ayuda a depurar y aligerar el organismo al tiempo que su riqueza en fibra favorece la sensación de saciedad. Por si no fuera suficiente, el puerro también posee compuestos azufrados —metilaliína y cicloaliína— que le convierten en un antibiótico natural y junto a las vitaminas C y E, aporta polifenoles de gran valor preventivo a causa de su acción protectora antioxidante. Está indicado también para casos de artritis, reúma o gota y en definitiva, lo recomienda desde el nutricionista hasta el cardiólogo, pasando por el otorrinolaringólogo y el reumatólogo.

La porrusalda es por tanto poco menos que un plato lleno de bendiciones y basta con resumir lo que viene a suponer el consumo de 100 gramos de puerros. Aportan 26 calorías, el 50% de las necesidades diarias de vitamina C, el 17% de la vitamina E, el 14% de la vitamina B6, el 14% de selenio, el 11% de calcio y el 9% de hierro. El alimento saludable va muy bien para todas las edades, pero es muy interesante comenzar a introducirlo desde muy pronto en la dieta habitual de los más pequeños. En ocasiones, por la especial textura del puerro, resulta más complicado que los niños coman la porrusalda a gusto, pero pasada por el chino, se convierte en una crema de verduras exquisita que no pierde ninguna de sus incontables propiedades.

Elaboración: 15 min
Cocción: 35 min
Listo en: 50 min
 

Ingredientes :

  • 1 litro de agua o caldo de verduras 
  • 3 patatas grandes
  • 6 puerros 
  • 2 zanahorias 
  • Sal y pimienta 
  • 50 gr. de aceite de oliva 

Preparacion :

Picamos la cebolla en dados (Brunoise) y pochamos en una cazuela junto con aceite

Cortamos los puerros en trozos de unos 2 cm, pelamos las patatas chascándolas y las zanahorias en rodajas.

añadimos el caldo a las cebollas ya pochadas y añadimos toda la verdura ya cortada.

Salamos a nuestro gusto y echamos pimienta.

En el momento que empiece a hervir, dejaremos a fuego medio durante 20 minutos.

Ya podemos servir en un plato hondo.

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